En la actualidad no existe una cura para la epilepsia, aunque algunas personas, especialmente los niños parecen superarla.

Sin embargo, aproximadamente el 80% de los ataques epilépticos se pueden controlar parcial o totalmente con medicinas. Una vez que se establezca control, muchas personas con esta afección no tienen ningún ataque durante toda su vida, lo que les permite tener muchos tipos de trabajo y participar en la mayoría de actividades.

Se pueden conseguir nuevas medicinas ahora que no producen tantos efectos secundarios como los viejos medicamentos y, con frecuencia, hacen posible el mantener o incluso mejorar el control de los ataques, lo que mejora la calidad de vida de los afectados. Pregunte a su médico cuál sería la mejor medicina, de las nuevas, para usted.

Las medicinas que se toman para controlar los ataques de epilepsia se llaman antiepilépticos y actúan básicamente en dos formas:

  1. Reprimiendo la actividad incontrolada de las neuronas dañadas, lo que reduce al máximo la descarga eléctrica.
  2. Reduciendo la receptividad de las neuronas normales próximas a las dañadas, lo que bloquea el paso de la descarga eléctrica a otras partes del cerebro.

El objetivo del paciente es encontrar el medicamento o la combinación de medicamentoss adecuados que controlen al máximo los ataques y mantengan al mínimo los efectos secundarios. Se requiere con frecuencia, en cooperación con el médico, un periodo de observación y experimentación con los medicamentos y las dosis hasta conseguir los resultados deseados.

Desafortunadamente, un alto porcentaje de personas que tienen ataques epilépticos no son controladas adecuadamente con medicamentos. Para muchas de estas personas existen ahora otros tipos de tratamientos. La extirpación es la opción preferida por las personas que sufren de ataques parciales debido a un sólo foco ubicado en un sitio operable. En estos casos se identifica y extirpa la porción del cerebro en dónde se originan los ataques. Las personas que no son buenos candidatos para este tipo de operación, pueden emplear el estimulador del nervio neumogástrico. En estos casos se implanta en el cuello y en el pecho un aparato similar a un marcapasos que estimula el nervio neumogástrico. En muchas personas, este aparato reduce la frecuencia y severidad de los ataques aunque rara vez los elimina por completo.

La dieta de cetógeno es una dieta muy baja en calorías y alta en grasas que algunas veces se llega a recomendar, principalmente a los niños y a las personas que no responden a los medicamentos y no son buenos candidatos en este momento para una extirpación.

Esta es una dieta muy restringida que empieza a administrarse mientras el paciente está hospitalizado y requiere de una muy cuidadosa supervisión. Para determinar si una persona es candidato a este tipo de tratamientos, primero debe ser examinada cuidadosamente. ònicamente los centros médicos que se especializan en el tratamiento de la epilepsia pueden llevar a cabo este tipo de examen.